En este mundo de la globalización en que todos los países estamos inmersos, en que tenemos unos avances tecnológicos de primera magnitud, hace daño que nos lleguen noticias diariamente de las tremendas diferencias que hay entre los países y que estas tecnologías no se hagan servir para aliviar a todos estos seres humanos que sobreviven en condiciones infrahumanas y que mueren de enfermedades, de miseria, de hambre, ante la indiferencia de gobiernos de países ricos, y sobre todo de la mala fe que las multinacionales, que pudiendo remediar algo esta situación, solo piensan en superar sus beneficios de un año al otro, por eso duele que habiendo las condiciones para paliar la desesperación de esta gente, haya quien, pudiendo hacerles llegar un mensaje de comprensión y de amor, lo que hacen es desconcentrarles y hacerles dudar de lo que esta bien o lo que esta mal.
Y en estos momentos me viene a la memoria, que hace un tiempo, en un viaje que el Papa Benet XVI hizo a Alemania, fue a visitar los campos de exterminio nazis, y ante los hornos crematorios, se hizo esta pregunta:
¿Dónde estaba Dios?
Pero no se trata de donde estaba Dios en los años cuarenta si no donde está en este siglo XXI . Estará en el Africa donde el sida, la tisis, las guerras el afán de enriquecerse de los dictadores, provoca estos millones de muertos, los éxodos de miles de refugiados, o esta en los países de sudamérica, por ejemplo en Brasil donde estas personas buscan entre la basura algo de comer? o en las selvas de Bolivia, Guatemala y otras donde asta los niños de 12 años cogen un fusil para matar o morir? o esta en los fastuosos salones de grandes gobernantes y magnates de la elite mundial? . La pregunta que se hizo el Papa en aquel memento sigue en vigor hoy en día ya que todo ha ido de mal en peor y lo más malo es que no se ve ninguna solución por ninguna parte.